Ocasiones para acercarnos a Dios

Hay ocasiones en nuestra vida en las que el conocer a Dios te empuja a hacer cosas inimaginables, movidos por el Espíritu Santo…

Hay ocasiones en las que perdemos el rumbo y no sabemos por dónde vamos o por dónde ir…

Hay ocasiones en las que vemos la necesidad de que se nos hable más de Dios. Puede que pensemos que por pertenecer a alguna parroquia o acudir a la iglesia ya no necesitamos nutrir o revitalizar nuestra fe.

Podemos caer en la tentación de pensar que lo sabemos todo… Pero,  ¡ALTO! ¿Es necesario revitalizar y alimentar la fe? ¿Aplicas esas acciones a tu vida cristiana? la respuesta debe ser: ¡SÍ! La palabra ‘estudiante’ define a una persona que estudia siempre y los católicos debemos ser ‘estudiantes perpetuos‘. Ser católico implica nutrirnos de las cosas de Dios, estar siempre en contacto con nuestro Padre. ¿Cómo lo podemos hacer? Existen incontables maneras, pero una de las que más accesibles tenemos en este tiempo es realizar retiros o ejercicios espirituales.

Las preguntas que nos surgen son muchas

¿Quién no ha ido a un retiro y ha salido con la sensación de que no ha aprendido nada? (Pensemos…) Vayamos un poco más allá: ¿cuándo ha sido tu último retiro? Si la respuesta es “recientemente, o haré uno próximamente”, déjame decirte: ¡enhorabuena! Pero si, por el contrario, la respuesta es “no me acuerdo”, me veo en la obligación de decirte que este texto era la llamada de atención que estabas necesitando y que este puede ser el momento perfecto para revitalizar tu fe y ponerla en forma. Si vamos al gimnasio para mantenernos en forma de igual manera debemos acudir al silencio y a la formación para cultivar nuestra fe.

Estamos en tiempo de Cuaresma, podemos vivir más plenamente nuestra propia experiencia en el desierto, como hizo Jesús, perdiéndonos y encontrándonos en la fe, siendo dóciles a su voz y a la llamada que nos hace día a día, minuto a minuto, segundo a segundo… Busca en tu parroquia, en tu hermandad, en tu grupo de fe, entre tus amigos…

No seamos sordos cuando nos llame y, sobre todo, no permitamos que pase la Cuaresma y tengamos que decir como San Agustín de Hipona“Tarde te conocí”.

Ya nos alienta el Papa Francisco: “Quien vive los ejercicios espirituales de modo auténtico experimenta la atracción, el encanto de Dios, y vuelve renovado, transfigurado a la vida ordinaria, al ministerio, a las relaciones cotidianas, trayendo consigo el perfume de Dios”.

¡Feliz Cuaresma!

Olga Mathus de Torres, seglar. 26 de febrero de 2018

 

Ocasiones de acercarse a Dios

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