1917

Probablemente, la mejor carta de presentación de 1917 sea su director. Sam Mendes no es nuevo en esto de captar con maestría los matices de la acción. Persecuciones, huidas, carreras y balas son hilos que maneja con gran destreza cuando se pone tras la cámara. Es el responsable, entre otros títulos, de dos de las recientes entregas de la franquicia 007. Anteriormente, dirigió Camino a la perdición (2002) y American Beauty” (1999), que suman 6 premios Oscar y 3 Globos de Oro en total. Ahí es nada. 

Aquí, Mendes narra la historia de dos jóvenes combatientes en el ejército británico, Schofield (George MacKay) y Blake (Dean-Charles Chapman), que son arrojados a una misión suicida con el objetivo de salvar las vidas de cientos de soldados compatriotas. Pero hay una peculiaridad: uno de esos soldados en peligro es hermano de uno de los jóvenes. 

No es un drama bélico al uso. Nada de héroes improbables, hombres de mirada impasible o estrategias insólitas. Tampoco se recurre a las bombas, la metralla o la sangre para convencer al espectador. Mendes y su coguionista (Krysty Wilson-Cairns) plantean algo tan sencillo, y tal vez por eso tan sublime, como el drama de dos jóvenes asustados que tratan de sobrevivir a la muerte en un entorno hostil e incierto. 

En los buenos filmes, como este, suelen destacar las actuaciones, la fotografía, el guion o el mensaje. Pero en este caso, ninguno de estos elementos sobresale per se. Tal vez porque todos se despliegan de manera tan natural como creíble. Y es aquí donde reside lo particular de la cinta. Compras la historia no por su espectacularidad, sino por su sencillez. Esto se debe, en parte, al buen tino de Mendes, pero también, y en gran medida, a la actuación de George MacKay, que llena el relato de veracidad. A MacKay lo hemos visto, por ejemplo, en El secreto de Marrowbone” (2017). Como guinda del pastel, la cinta cuenta con breves apariciones de Benedict Cumberbatch, Colin Firth, Mark Strong y Richard Madden, actores de renombre que dejan un buen regusto en el espectador. 

 Grabada en un solo plano secuencia, esto es, en una sola toma desde el principio hasta prácticamente el final, “1917” narra un episodio heroico que va in crescendo, hasta tornarse trepidante. El resultado es tan bueno que ya se ha cobrado sus dos primeras piezas: el Globo de Oro a la mejor película dramática y el correspondiente a mejor director. Además, ha recibido 10 nominaciones al Oscar. Es una película que pueden disfrutar jóvenes y adultos, y que te dejará con la boca abierta y con el corazón en un puño. 

 

Guillermo De Lara