Domingo 1º de Cuaresma (B)

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,12-15):

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»

Comentario

 Fue tentado por Satanás, y los ángeles lo servían

En este pequeño fragmento, que constituye el epílogo del relato del diluvio, para expresar la infinita solicitud de Dios por el bien del hombre, se recurre a un antropomorfismo: ¡Dios cambia de propósito! Si en el prólogo (Gn 6,5-7) Yahvé constata el mal inscrito en el corazón humano, y vislumbra como solución lógica deshacer la creación con el diluvio; en el otro extremo de la historia, viendo que la realidad humana no puede ser cambiada, resuelve aceptarla y asegura a la humanidad los medios de subsistencia, comprometiéndose, mediante una alianza unilateral, a no volver a maldecir nunca el suelo, ni exterminar a los seres vivos, ni cambiar el curso de las estaciones (Gn 8,21-22).La inclinación al mal del hombre, imagen de Dios y culmen de todo lo creado que Yahvé califica como “muy bueno” (Gn 1,31), es enigmática, pero el autor nos muestra como el designio salvador divino se abre camino mediante la elección gratuita y la promesa. El hecho de que Noé encuentre gracia a los ojos de Yahvé (Gn 6,8) no subraya el mérito personal, sino la gratuidad del favor concedido. Es elegido para que sea justo, no por el hecho de serlo. De este modo, Dios “enseña el camino a los pecadores” (Sal 24,8). Esta pedagogía divina alcanza su culmen en Cristo que enseña a sofocar el pecado superando las tentaciones básicas que acechan al ser humano (Mc 1,13), y afrontando la muerte para llevar a los hombres a Dios (1Pe 3,18) mediante su inserción en este misterio salvífico por el bautismo (1Pe 3,21).

Orar con la palabra.

  1. Un Dios que se compadece.
  2. La elección que justifica.
  3. Unidos por el bautismo a Cristo, vencedor de las tentaciones y de la muerte.

 

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