El discurso del rey 

Un rey también puede tener problemas…

 En este 2020 se cumplen diez años del estreno de uno de los títulos más recordados y queridos de la última década, que logró poner de acuerdo a crítica y público de todo el mundo: El discurso del rey (2010), dirigido por el cineasta británico Tom Hooper. 

 

El argumento es bien conocido por la mayoría de nuestros lectores, pero lo resumiremos brevemente pensando en quienes se acerquen a la película por primera vez. A finales de los años 30 del siglo pasado, el duque de York se convirtió en rey de Inglaterra con el nombre de Jorge VI, al haber abdicado su hermano mayor, Eduardo VIII. El inicio de la Segunda Guerra Mundial era una amenaza cada vez más palpable, por lo que el rey Jorge debía convertirse en un símbolo para su pueblo, a través de mensajes llenos de esperanza y optimismo. Sin embargo, su tartamudez constituía un gran inconveniente para el ejercicio de sus funciones y le obligó a buscar la ayuda de Lionel Logue, un experto logopeda que intentó, empleando una serie de técnicas poco ortodoxas, eliminar este defecto en el habla del monarca. 

 

Siguiendo la tradición del mejor cine británico, El discurso del rey” es un filme solemne, pero a la vez entrañable, divertido y emotivo, que evita caer en el melodrama y que conserva durante todo el metraje un ambiente sano, esperanzador y lleno de confianza en las capacidades del ser humano. Es un ejemplo perfecto del mejor cine de superación basado en hechos reales.  

Jorge VI, interpretado de manera extraordinaria por Colin Firth, habrá de enfrentarse a obstáculos mayúsculos, bajo grandes presiones y atenazado por muchas inseguridades personales; pero antes deberá ser sincero consigo mismo y reconocer que tiene un problema. Una vez que dé ese paso tan difícil, tendrá que buscar el modo de superarlo, pero no podrá hacerlo solo. Contará con la ayuda y la amistad de su logopeda, un impresionante Geoffrey Rush, y con el apoyo de su esposa Isabel, a quien da vida la genial Helena Bonham Carter. Me gustaría detenerme un momento en este personaje, sin cuya presencia, paciencia, sinceridad y cariño, el camino de nuestro protagonista habría sido mucho más difícil. Un personaje que reivindica el papel de esas personas presentes en nuestras vidas y que, sin ‘hacer mucho ruido, nos levantan sobre sus hombros para conquistar aquellos sueños y objetivos que no conseguiríamos alcanzar solos: las que siempre están ahí, en los buenos y, sobre todo, en los malos momentos. 

Ganó merecidamente cuatro premios Oscar, incluyendo el de Mejor Película, Director, Actor (Colin Firth) y guión. Que la disfruten. 

 

Juan Carlos Deán Del Junco 

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