Madre Amable

La dulzura de María nos llega a través de la compañía perpetua que hace sobre la vida del creyente, tan necesitado siempre de que destile sobre su vida la bondad de Dios.

Contad con María en nuestro caminar diario es tener la certeza de que los brazos de nuestra madre nos acogerán una y otra vez, y compartirán con nosotros nuestras alegrías y nuestras tristezas. Porque el corazón de madre-padre de Dios está puesto de manifiesto todo el en su Hijo Amado, Jesucristo, hijo de María, Madre amable y buena.

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