Madre de la Divina Gracia

Cuando María escucha las palabras del ángel: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tu entre las mujeres”, se turba. Pero el ángel añade: “no temas, María porque has encontrado gracia ante Dios”. Esta gracia, esta bendición, es solo el comienzo de las grandes obras de Dios en esta mujer que es su hija amada y a la que le pedirá que sea la madre de su amado Hijo.

Ahora es el momento de que la raza humana se levante y mire a Dios a los ojos otra vez y camine con él por el jardín. A María se le dice lo que nosotros llegamos a creer. El niño será Salvador (Jesús). Su dignidad será grande, y grande será la dignidad de todos los que vayan en pos de él. Será llamado Hijo del Altísimo – y también lo seremos todos los que creemos en él-y habrá un reino de justicia y paz que durará para siempre, a pesar del mal. Estará seguro contra cualquier cosa que puedan hacer los seres humanos, pues nace del Espíritu de Dios y se siembra en la carne de toda la humanidad.

Post relacionados