Madre del Salvador

 

De las meditaciones sobre la pasión de nuestro Señor Jesucristo de Fray Luis Chardón

María debió tener una completa abnegación de sí misma a fin de poder sobrellevar el separarse de su propio Hijo, ofreciéndolo como sacrificio por la redención de los hombres. La vida de Jesús no fue preferida por ella más que nuestra salvación, de modo que bien pudiera decir: <<Que muera mi Hijo, con tal de que el pecador logre la vida. >> Por este motivo podríamos afirmar que, en algún sentido, María nos ha amado más que a su propio Hijo, aunque, hablando en absoluto, lo amase a él más que a nosotros. De todas formas María nos demostró que no puedo hacer por nosotros más de lo que hizo cuando su amor por nosotros fue más potente que el que manifestó a su hijo. Los méritos del Hijo exceden amor de la Madre. Nuestros méritos provienen del amor sin límites de la madre hacia nosotros. El amor de María a su Hijo es menos de lo que él se merece, en cambio, a nosotros ella nos ama mucho más de que lo que nosotros merecemos.

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