Madre Inmaculada

La Virgen Inmaculada es “llena de gracia”, “concebida sin pecado”. El misterio que rodea su venida al mundo se encuentra en la profundidad del corazón del plan escondido de Dios antes de la creación.

La Iglesia cree que María -por gracia y favores singulares de Dios- es humana, es libre y que morirá pero que fue creada de tal modo que sintoniza con más precisión con la voluntad de Dios y está abierta a la obediencia gracias a la intervención del poder de la redención y  Resurrección de su Hijo. Nuestro rostro original conoce la libertad y el pecado porque todos somos seres humanos, pero el rostro de María Inmaculada conoce más la libertad y la verdad que el pecado. Estos son los rasgos que queremos contemplar hoy en María Inmaculada para que con su ayuda, intercesión y ejemplo crezcamos en pureza, en humanidad y en amor de Dios quedando nuestra vida como la suya llena de gracia por el amor infinito de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

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