Madre Purísima

La Virgen lo esperó con inefable amor de madre” (Prefacio II de Adviento). En el corazón del creyente María se hace presente de una forma especial: Es la mujer nueva, llena de gracia, escogida por Dios y con un sí total en su corazón. La discípula que acoge la Palabra, la rumia en su interior y nos enseña cómo esperar al Señor. La madre que nos cobija y adentra en los misterios de Dios, donde nace la Iglesia, hermosa, sin mancha ni arruga, Madre purísima.

“María es icono de la Iglesia, símbolo y anticipación de la humanidad transfigurada por la gracia, modelo y esperanza segura para cuantos avanzan hacia la Jerusalén del cielo”

(Juan Pablo II, Carta Apostólica Orientale lumen, 6).

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