Gabriel

Hay muchos temas sobre los que pensar y meditar. Pero es muy difícil para los que tenemos el compromiso de escribir para comunicar, no hacerlo esta semana sobre Gabriel, una víctima inocente del pecado del mundo. Todos los indicios parecen indicar que este niño de ocho años ha sido cruelmente asesinado. Es muy complicado de entender que algo así ocurra. La pregunta es ¿qué conjunto de situaciones individuales y colectivas llevan a que ocurra un hecho como éste? Es un acto de maldad individual extrema, ¿qué tipo de sociedad conduce a alguien a hacer esto ya que nacemos inocentes?

La presencia del mal en el mundo tiene muchos matices y hay muchas formas de expresión. El mal es una manifestación del pecado, y el pecado es la ausencia de Dios y el olvido del mensaje que nos dejó su Hijo, Jesús de Nazaret, en el Evangelio, auténtica norma de conducta que nos aleja del pecado y, por ello, del mal. El papa Francisco nos manifiesta que atentar contra la Creación de Dios, que incluye al planeta y al mundo, es decir, al ser humano, es un pecado contra Dios. Por ello, también es pecado favorecer guerras como la de Siria, bombardeos de inocentes, vender a armas a los que las utilizan para matar por poder o dinero, no atender las necesidades de los mayores con pagas de jubilación mezquinas que obliga a salir a la calle, cerrar las fronteras a familias inocentes, mujeres pidiendo el fin de la violencia sobre ellas, dejar que las personas mayores se mueran de frío y tristemente un largo etcétera. Hay muchas manifestaciones de maldad que son un pecado por ausencia de Dios y olvido del Evangelio. Recomiendo leer El pecado del mundo del escritor, socialista y cristiano, Maxence van der Meerschs. Hay muchos pecados del mundo que padecen los seres inocentes, hay maldad por ausencia de Dios.

Pero no olvidemos a Gabriel, Gabrielillo con lo llaman sus padres. Un ser inocente, un niño ha muerto de una forma atroz. No deberían ocurrir sucesos como este. ¿Qué matriz ambiental hemos generado en nuestra sociedad para que ocurran cosas tan terribles? Me ha conmovido el dolor y la serenidad de sus padres, Ángel y Patricia. Pero quiero incidir sobre la madre, Patricia, una madre doliente como lo fue María en el Gólgota. Su cara de angustia y dolor nos ha marcado a todos. Es la misma cara que tienen las imágenes de nuestras Vírgenes que nos acompañarán esta Semana Santa, caras que reflejan sus nombres de culto, Amargura, Dolores, Soledad, Angustia, Mayor Dolor, Piedad, y también Esperanza. Podremos ver la cara de Patricia en cada Virgen que acompañemos esta Semana Santa. El mundo, la sociedad, debería cambiar para que cosas como la muerte injusta e injustificable de Gabriel no ocurran, ni la de miles de niños que mueren por guerra, hambre, sed o enfermedad, por egoísmo, crueldad y maldad de muchos. Hay que acabar con el pecado del mundo y el único camino es mirar con esperanza el mensaje sublime del Evangelio de Jesús de Nazaret. Paz para los padres de Gabriel y una petición al nuevo Ángel del Cielo de que cuide de sus padres y de todos.

Descansa en Paz, Gabriel.