Santa Cecilia (B)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,41-44):

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, lloró sobre ella, mientras decía:
«¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos.
Pues vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco de todos lados, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el tiempo de tu visita».


Comentario

Lo que conduce a la paz

El Evangelio de hoy da que pensar. Jesús llora por Jerusalén, personificada: «¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz!». La ciudad tres veces santa, por la que se ha derramado tanta sangre a lo largo de toda su historia, parece insensible a la pasión redentora del Salvador. Jesús profetiza la destrucción del templo, la diáspora más dolorosa para el pueblo elegido por no haber sabido reconocer el tiempo de su visita. ¡Ay, si las piedras hablaran! Todo por no comprender el camino hacia la paz. Guerra y paz, como en la novela de Tolstoi. Lo que conduce a la paz está repleto de lucha interior, de agónico combate con uno mismo. Tanto que hace llorar a Jesús.

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