San Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia (C)

Lectura del santo Evangelio según Mateo (5, 13-16)

Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.

Comentario

Vosotros sois la luz del mundo

Los sabios son luz del mundo. Una sabiduría a los ojos de Dios, no a los de los hombres. A veces, coinciden. Tal es el caso de San Isidoro, doctor de la Iglesia, cuya festividad conmemora hoy la liturgia. San Isidoro, último padre de la Iglesia occidental según la formulación histórica comúnmente aceptada, recopiló todo el saber de su época en las ‘Etimologías’, compendio del conocimiento en plena Edad Media. San Isidoro encendió su luz en medio de los hombres y la puso en el candelero para que todos la vieran. A eso nos invita la Iglesia en nuestro tiempo, en nuestras circunstancias, en nuestro mundo: a ser luz de esperanza para todos los hombres, sean creyentes o no. Y la esperanza no puede esconderse para uno sino ponerla al servicio de los demás a mayor gloria de Dios.

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