SAN GREGORIO DE OSSET, PATRONO DE ALCALÁ DEL RÍO

Hoy es la festividad de San Gregorio de Osset, quien murió un 9 de septiembre del año 542, en la localidad sevillana de Alcalá del Río. Murió con fama de santo y atribuyéndosele milagros por su intercesión, siendo canonizado 18 años después por el obispo de Sevilla.

Nace probablemente en Alcalá del Río, en torno a los años 470 y muere con unos setenta años, si bien su apellido denota la procedencia de San Juan de Aznalfarache, la Osset Iulia Constantia romana, mientras que Alcalá del Río era Ilipa Magna.

Con la conquista musulmana su nombre cayó en el olvido y los lugareños tampoco recuperaron su recuerdo con la reconquista del Rey Fernando III en 1245.

Será en 1460 cuando se descubra la losa de su enterramiento y entonces se volcaron en recordar su figura y milagros. Llegando incluso a oídos de los Reyes Católicos quienes concedieron el privilegio de labrar una ermita propia.

En el año 1771 se publica una Crónica de fiestas a San Gregorio Ossetano. Su autor es el presbítero Marcos García Merchante y Zúñiga, nacido en Alcalá del Río el 1 de agosto de 1704. Pese a su erudición, se basa en falsos cronicones, confundiendo la figura de San Gregorio de Osset con otros santos y adjudicándole controvertidas atribuciones.

Dado el entramado de noticias existente, no se ha esclarecido la cuestión, que existió un San Gregorio Ossetano anterior en un siglo y un San Gregorio Bético, natural de Elvira (Granada). Serían tres personajes distintos, pero antiguamente se consideraban que eran el mismo de Alcalá del Río. San Gregorio Bético hubiera sido Obispo y un firme defensor de la doctrina católica combatiendo el arrianismo. Se le atribuye la obra De Trinitate, escrita sin duda en la península en el siglo IV.

También cabe reseñar la obra dramática que estrenó García Merchante dedicada a Santa Verania, otra desconocida santa visigoda de Alcalá del Río, cuya festividad fue el 1 de septiembre. Es copatrona junto a la Virgen de la Asunción.

Volviendo a nuestro patrono, su figura religiosa es la de confesor, no como sacerdote, sino, como ejercitante de la manifestación pública de la Fe. No obstante, no sufrió ninguna persecución al no existir en su época y ámbito.

En definitiva fue un santo varón que vivió en Alcalá del Río en el siglo VI y su piadosa vida le granjeó tal admiración entre sus paisanos, que el descubrimiento de su tumba despertó gran fervor. El cual, por fortuna, se mantiene hoy día. No obstante, no está reconocido en el Martirologio Romano ni aparece en el Santoral de la web de la Diócesis.

Como cuenta Alonso Morgado, el Beato Diego José de Cádiz le profesaba especial devoción celebrando la Eucaristía ante su sepulcro siempre que predicaba en Alcalá, y componiéndole Oficio y Misa propios.

La Real Capilla de San Gregorio de Osset es uno de los principales monumentos de Alcalá del Río. Según García Merchante fue construida sobre la anterior visigoda en el año 1485 “por un maestro moro que el Rey trajo de Granada.” El mismo autor recoge la estancia de los Reyes Católicos en la villa atraídos por la fama que había adquirido el lugar como cuenta Rodrigo Caro viniendo en romería de muchos lugares. Según cuenta el Abad Gordillo el católico rey Don Fernando pasando por aquella villa, le cobró gran devoción pues hallándose enfermo en Sevilla de un achaque de dolor de cabeza que le apretaba mucho se encomendó al santo. Según la tradición, el rey halló remedio metiendo la cabeza en el respiradero de la tumba del santo.

Conserva en su interior interesantes restos romanos como el epígrafe fúnebre de la dama Dasumia Turpilia (s.II d.C.) y un cipo romano reconvertido en pila bautismal visigoda.

La lápida conserva una brevísima referencia y la fecha de su muerte, cuya traducción es: “En este túmulo yace el siervo de Dios Gregorio, que vivió más o menos, 70 años. Descansó en paz el día II de las nonas de febrero.”

La fecha de su muerte  el 5 de febrero del 542, desconociendo por qué se considera que murió un día como hoy.

La ermita es sede de las Hermandades de la Vera Cruz (hermanada con la antigua Cofradía de San Gregorio) y de la Virgen de la Soledad (en cuyo archivo de conserva el manuscrito Defensa de la santidad de San Gregorio, del año 1672, obra del Padre Juan Bernal) y además de su fábrica mudéjar, cuanta con notables obras de arte como un mural dedicado a San Gregorio Papa (cuya festividad fue el pasado 3 de septiembre). En el altar de San Gregorio de Osset se encuentra la urna donada por los Reyes Católicos y que contiene los restos del santo. Bajo una talla anónima del año 1742, donada por los hermanos García Merchante, con iconografía de escritor por las obras religiosas que se le atribuye, representa a San Gregorio de Osset, el cual procesiona estos días entre las calles ilipenses.

Felicidades a todos los que celebran hoy su devoción.

Virginia López

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