Hermandad del Rocío de Villamanrique, la primera y más antigua

Leyendo la historia de la Hermandad de Villamanrique, podemos preguntarnos como el autor de la Plegaria de la Aparición del coro del Rocío de Triana:” ¿Quién hubiera sido tú, cazador de la marisma? Para quedar sorprendido y ser el primero en ver, a la Virgen del Rocío…”

Si, esta Primera, Real, Imperial, Fervorosa, Ilustre y Más Antigua Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío, lleva a gala ser la primera y más antigua, ya que el cazador de la copla, Gregorio Medina, manriqueño, fue el que encontró la Sagrada Imagen de la Virgen del Rocío, en el siglo XV, en el hueco de un milenario acebuche.

La tradición oral, unida a los documentos existentes corroboran esta historia.

Lo podemos comprobar en el “Libro de la Montería”, que mandó escribir el rey Alfonso XI. Otro documento existente en la Catedral de Sevilla, recoge que fueron los monteros y cazadores manriqueños, que acompañaban al rey en sus cacerías, los que trajeron esta devoción hasta la villa y fundaron el 20 de octubre de 1388 una primitiva Cofradía de Monteros de Santa María de la Rocinas en Mures (nombre antiguo de Villamanrique de la Condesa).

También se conserva en una serie de trovas o canciones con música renacentista que dicen así:

“A Nuestra Madre del Rocío
se la encontró
según nos cuenta la historia,
un cazador.
Era de Villamanrique,
que iba cazando.
Vaya encuentro gozoso
para contarlo.

Goro Medina era el nombre
del cazador elegido
que echando suerte en la caza
hasta Las Rocinas vino.
En un viejo árbol
de aqueste lugar
vio la Santa Imagen;
postróse a rezar.

El cazador fue y dio cuenta
al pueblo que pertenece,
que era el pueblo de Almonte
al que la Virgen devuelve.
Vinieron por Ella
y La veneraron.
Le hicieron su ermita
y allí La dejaron.

¡Quién nos iba a decir
que aquella Imagen
iba a hacer tantos milagros
por todas partes!”.

Aunque la Virgen quiso quedarse en el término de Almonte, es curiosa la historia de cómo resolvieron los habitantes de Almonte y Villamanrique la cuestión de quien y donde se quedaría con la Virgen: “El hallazgo de la Sagrada Imagen dio origen entre estos pueblos a una cuestión informal, que se resolvió, según la costumbre, uniendo en unas carretas dos yuntas de bueyes, para que, por su fuerza, decidieran dónde habría de permanecer la Imagen.

“Los bueyes, medidas como estaban sus fuerzas, no lograron avanzar en ninguna dirección, siendo incapaces de mover las carretas.

“Este hecho se interpretó como sentencia; y así continuó la Imagen de la Virgen en el sitio donde fue hallada. Y, todos de consuno, construyóse, con las limosnas recogidas en los pueblos cercanos, una pequeña ermita de diez varas de largo. En ella se colocó, una vez restaurada, la Sagrada Imagen, labrándose al efecto una pequeña hornacina en su muro interior frente a la puerta, que miraba al arroyo de la Madre de Las Rocinas.” (1999) “Hermandades y tiempos rituales: viejos y nuevos significados”, Religión y Cultura, Rodríguez Becerra.

Pero los hermanos de Villamanrique no se quedaron solo en ser los primeros en descubrir y traer la devoción a la Virgen del Rocío a toda la provincia, si no que “Villamanrique de la Condesa es la primera Hermandad del Rocío que hizo la Romería, la primera que trazó el primer camino del Rocío, conocido hoy como “camino de Villamanrique al Rocío”; la primera que confeccionó un Simpecado en el siglo XVI, reliquia rociera que ostenta la representación pictórica más antigua de la Virgen del Rocío; la primera que construyó una Carrete-templete para portar el Simpecado, de las llamada de “Cajón”, la primera que construyó una casa de material en la aldea del Rocío, la primera que escribió unas Reglas “para su buen modo “governatibo”; la primera que, para cumplimiento de promesas, realizó peregrinaciones andando al Rocío en invierno; la primera que formalizó un contrato de Hermano Mayor; la primera que mandó realizar las varas o insignias para los cargos de la Junta de Gobierno; la primera Hermandad del Rocío en fin que utilizó legal y legítimamente los títulos de Real e Imperial…”

En este ser la primera, la Hermandad es madrina de muchas hermandades de nuestra Archidiócesis de Sevilla como: Hdad Rocío de Triana, Hdad Rocío de Benacazón, Hdad Rocío de Bollullos de la Mitación, Hdad Rocío de Sevilla El Salvador, Hdad Rocío de Cerro del Aguila, Hdad Rocío de Sevilla sur, Hdad Rocío de Santiponce, Hdad Rocío de Carmona, Hdad Rocío de Tomares.

“A Nuestra Madre del Rocío se la encontró.
Y a partir de ahí, a lo largo de los siglos, VILLAMANRIQUE vive para la Virgen del Rocío. Desde que comienza la peregrinación de las Hermandades en Tiempo de Pentecostés, la Hermandad del Rocío de Villamanrique está de “guardia” permanente para saludar, en el atrio de su iglesia en olor [sic] de multitudes, a todas las Hermandades que hacen el Camino procedentes del Quema en dirección a la Raya; allí son recibidas con cariño, con fraternidad, con simpatía y sin distingos ni diferencias y, en justa correspondencia, pocas son las Hermandades que se quieren perder, por nada del mundo, tan amable recibimiento y, aún teniendo que dar un rodeo y atravesar la temible raya, pudiendo acceder al palacio por el Camino de la Cigüeña, prefieren pasar por Villamanrique para participar en tan emotiva ceremonia. Y algunas de ellas, aunando esfuerzos de bueyes y peregrinos, llegan incluso a subir su carreta por la escalinata de piedra hasta situar su Simpecado en la mismísima puerta de la iglesia, donde los recibe la representación de turno de la Hermandad manriqueña.

El Presbítero capellán Juan Jesús Romero Velázquez dedicó estas acertadas palabras para la romería del 2015.

María Carmona. 

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