Muchos lo intentan, pero casi siempre quienes lo consiguen son los que no se lo proponían. Me refiero a «marcar tendencia», que consiste en crear o difundir nuevas modas que los demás adoptan. Se puede referir a la forma de vestir, a lugares de ocio que frecuentar y también a opiniones o modelos de comportamiento.
Normalmente los creadores de tendencia no se proponen influir en nadie, lo que ocurre es que tienen la suficiente independencia de criterio como para no someterse a las corrientes dominantes, actúan con total independencia y libertad, fundamentada en criterios sólidos, sin preocuparse de las críticas de los demás. Es un goteo que al final es adoptado por unos pocos, luego por más y, al final, crea tendencia.
Hablábamos hace unos días del peligro que acechaba a nuestra semana Santa de morir de éxito, insistiendo en el mismo modelo, cada vez más grande y complejo, con peligro de colapsar. En el arte comprobamos cómo el Barroco fue complicándose cada vez más hasta llegar al Churrigueresco, que terminó agotando el modelo, dando paso a un nuevo concepto: el Neoclasicismo.
Las comparaciones siempre son reductivas, pero ayudan. A lo mejor adoptar el modelo de siempre pero en permanente crecimiento, de hermandades, de nazarenos, bandas, exornos, creatividad costalera, etc. es una manifestación de lo que algunos denominan el “síndrome del Hamster”, que se empeña en hacer girar la rueda que tiene en su jaula, siempre lo mismo, pero cada vez más rápido, hasta que al final el animalito termina agotado, y lo que es peor, en el mismo punto en que comenzó su frenética maratón.
Es importante cuidar los aspectos del culto y la liturgia, y el patrimonio, también promover el acercamiento de los hermanos a su hermandad y que se sientan atendidos por ella; pero si queremos hacer algo grande y distinto es preciso dar un paso más y reforzar los fundamentos doctrinales e intelectuales de la hermandad (Fe y Razón) para cumplir mejor sus fines.
Decíamos antes que quien suele marcar las tendencias más rompedoras es quien no se preocupa de crearlas, ni de pensar o actuar de forma que resulte atractiva a los demás, simplemente se limita a ser coherente con su modelo conceptual y obrar en consecuencia. Al principio puede provocar el rechazo de quienes se consideran guardianes de las esencias cofrades, pero poco a poco a su opinión se van uniendo a otras en el mismo sentido, convirtiéndose en tendencia imparable.
Hay quien ya percibe algunas señales de un cambio de tendencia, pero no sé si ese cambio es cierto o una simple ilusión. Como canta Bob Dylan “La respuesta está flotando en el viento” (Blowing in the wind).