San Leandro (B)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,7-10):

En aquel tiempo, dijo el Señor: «Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: “En seguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.”»

Comentario

Lo que teníamos que hacer

Hacer lo que se debe no es ningún mérito. Los padres de hace algunas décadas nunca recompensaban por las buenas notas: era lo que debía hacer el chaval y se le exigía cumplir con su obligación. Así debemos entender nuestra dedicación a la construcción del Reino. No esperamos del buen Padre un premio por nuestros méritos o la misión individual de su obra evangelizadora: es lo que teníamos que hacer.  Sin más. Jugar a las recompensas con Dios es una forma sacrílega de pervertir su gracia infinita. Su amor es incondicional, permanente e indeclinable. 

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