Antífonas Mayores de la O para meditar e interiorizar el misterio de la encarnación

En la recta final del Adviento, entre los días 17 y 23 de diciembre, la Iglesia canta en la liturgia de las horas, en el oficio de vísperas precediendo al rezo del Magníficat, las antífonas mayores de la O.

Son un llamamiento a la venida del Mesías, la expresión del deseo de recibirlo. Señalan como todo el Antiguo Testamento anunciaba a Cristo y como lo esperamos hoy que vuelva glorioso.

Se llaman así porque son aclamaciones que empiezan con O (Oh en castellano), van seguidos de un título mesiánico y terminan con la llamada a su venida: ¡Ven!

Están cargadas de pasión, entusiasmo y asombro; y son la expresión de nuestro deseo de encontrarnos cada mañana, cada tarde, cada noche, con el misterio del Amor que nacerá por nuestra salvación. Oh de la alegría y júbilo que llena nuestro corazón y que no se puede expresar con palabras, solo con asombro y pasión.

Su origen es antiguo, entre los s. VIII y IX, aunque algunos incluso sitúan como autor a S. Gregorio Magno (+604). Y se cantaban en las celebraciones litúrgicas desde los primeros tiempos de la Iglesia, siendo un canto gregoriano propio del Adviento en las catedrales y monasterios.

Día 17: Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad, ¡ven y muéstranos el camino de la salvación!

Día 18: Oh Adonai, pastor de la casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu ley, ¡ven a librarnos con el poder de tu brazo!

Día 19: Oh Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones, ¡ven a librarnos, no tardes más!

Día 20: Oh llave de David y cetro de la casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir, ¡ven y libra los cautivos que viven en tinieblas y en sombra de muerte!

Día 21: Oh Sol que naces de lo alto, resplandor de la luz eterna, sol de justicia, ¡ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte!

Día 22: Oh Rey de las naciones y deseado de los pueblos, piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo, ¡ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra!

Día 23: Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ¡ven a salvarnos, Señor Dios nuestro!

Leídas en sentido inverso las iniciales latinas (Emmanuel, Rex, Oriens, Clavis David, Radix Jesé, Adonaí, Sapientia) de la primera palabra después de la “O”, dan el acróstico “EROCRAS”, que significa “seré mañana, vendré mañana”, que es la respuesta del Mesías a la súplica de sus fieles.

Rezando cada antífona, podemos reflexionar y acercarnos al misterio del nacimiento de nuestro Salvador, para que se adueñe de nuestros corazones y su luz inunde nuestras vidas y las de los que nos rodean.

Las Antífonas de La O se identificaron con la Expectación del parto de la Virgen, que se celebra también en Adviento, el día 18 de diciembre.

En Sevilla, la Hermandad de la O tiene como titular a María Stma. de la O, advocación que proviene de la primitiva devoción a Santa Brígida, patrona y abogada entre otras cosas de las embarazadas parturientas, y que tras la Contrarreforma promovida por la Iglesia en la que quiso proteger la figura de la madre de Dios, surge el culto a la Virgen de la Expectación del parto, la Virgen embarazada que espera el nacimiento del Hijo de Dios.

Os invitamos a que estas antífonas de La O formen parte de vuestra oración personal en estos días, meditándolas, saboreándolas e interiorizándolas, preparándonos así para celebrar la verdadera Navidad.

María Carmona.