Lunes de la 11º Semana (B)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,38-42):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas.»

Comentario

No hagáis frente al que os agravia

«Si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra». Esta enseñanza, tan exigente, sería pura palabrería de charlatán si Jesús no hubiera muerto crucificado, la manera más ignominiosa de acabar con alguien en tiempos del Imperio romano. Pero es la aceptación de su propio sacrificio la que le da autoridad para reclamar de sus discípulos una actitud de emulación de esa suprema entrega. Choca con los criterios del mundo, choca con lo establecido en la ley judía, choca con nuestra propia naturaleza humana, choca con todo y nos descoloca. También a los primeros cristianos, que tuvieron que sufrir persecución por seguir a Cristo, también a tantos mártires que han derramado su sangre sólo por confesar su fe, también a tantos hermanos perseguidos en la actualidad y acosados aquí y allá en todo el mundo. No es ninguna receta de autoayuda, no es ninguna fórmula de autoconocimiento: es el mandamiento del Amor llevado hasta sus últimas consecuencias.

 

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