Cuaresma: Tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad

En el recorrido cuaresmal de este año el Papa nos pide que lo hagamos profundizando en la fe, la esperanza y la caridad y esto se debe hacer mediante el ayuno, como vía de pobreza y de privación, la limosna con mirada y gestos de amor hacia el hombre herido y la oración con un diálogo filial con el Padre.

 

  1. La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.

Esto significa, en primer lugar, dejarnos alcanzar por la Palabra de Dios que nos ama antes de que nosotros seamos conscientes de ello. Esta Verdad es Cristo que se hizo Camino para todos y llevarnos así a la plenitud de la Vida.

El ayuno vivido como experiencia de privación que nos hace pobre con los pobres. Es tiempo de prescindir de todo lo que estorba, tales como productos de consumo, de distracción o exceso de información, para abrir nuestro corazón a quien se hizo pobre de todo pero “lleno de gracia y de verdad” (Jn 1,14).

  1. La esperanza como “agua viva” que nos permite continuar nuestro camino 

En el contexto actual de preocupación que vivimos, dice el papa, que hablar de esperanza puede parecer una provocación, pero este tiempo está hecho para esperar, para dirigir la mirada a Dios, que sigue cuidando de su Creación, mientras que nosotros a menudo la maltratamos. Es un tiempo de decir palabras de aliento que reconfortan, fortalecen, consuelan y estimulan y no decir palabras que humillan, entristecen, irritan y desprecian. Todo esto se vive más intensamente y se acrecienta con el recogimiento, el silencio y la oración de este tiempo de crecimiento y preparación para la Pascua.

 La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona, es la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza.

La caridad es un don que le da sentido a nuestra vida. Es un impulso delo corazón que nos hace sufrir con el que sufre y que nos lleva al encuentro del que está solo, enfermo, angustiado para así entre todos construir la civilización del amor.

“La caridad con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos” (FT, 183).

El papa termina su mensaje para la Cuaresma animándonos a vivirla como un camino de conversión y oración para compartir los bienes con los demás y de esta forma ahondar en nuestra fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el Espíritu y el amor cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del padre.

Para leer el mensaje completo pulse aquí.