San Agustín (C)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,27-32):

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: “Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas”! Con esto atestiguáis en contra vuestra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!»


Comentario

En tiempo de nuestros padres

Qué fácil nos resulta enjuiciar a los demás. Y si son de otra época distinta a la nuestra, entonces es que nos encanta. Porque así podemos parecer todo lo bondadosos y justos que no somos en comparación con nuestros antepasados que cometieron atrocidades. ¿No es eso lo que hacemos de continuo cuando examinamos los hechos del pasado con criterios del presente? Quién de entonces puede quedar absuelto a la luz de los delitos que ahora nos resultan execrables. Pero Jesús da un paso más. Y fustiga a los que erigen monumentos a los profetas para así tomar distancia con quienes los mataron, aunque fueran sus padres. Y les dice todavía más: los desafía. Porque igual que sus padres ajusticiaron a los profetas, ellos verán colmada la medida de sus antecesores dándole muerte a Jesús. Y nosotros, tan exquisitos como nos pintamos y tan abominables como nos resultan las conductas de otras épocas, ¿no estamos haciendo lo mismo ahora? Que cada cual piense en el crimen horrendo del que nos acusarán las generaciones venideras. El catálogo es bien amplio…

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