Témporas de petición y acción de gracias (C)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,7-11):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!»

Comentario

“Pedid y se os dará…”

Por un hijo se hace lo que sea, a un hijo se le da cuanto está en las posibilidades de un padre, a un hijo no se le puede negar aquello que verdaderamente necesita, incluso algún capricho si se puede y es conveniente. En este sentido podríamos decir muchas más cosas, evitando siempre el caer en el error de “malcriar” al hijo que pide sin descanso, sin cabeza y sin un necesidad real.

Celebramos hoy, en un solo día, las témporas de acción de gracias y petición. Un día para ser conscientes de cuánto nos da Dios, dándole gracias por los dones recibidos y también para pedir que no nos falte su ayuda misericordiosa. Igual que hemos de dar gracias con un corazón sincero y verdaderamente agradecido al reconocer que es Dios quien hace posible tanto bien recibido, hemos de pedir con humildad, no por capricho sino por necesidad, cuanto de su mano necesitamos.

Como un padre no niega cosas buenas al hijo que le pide, menos aún Dios deja de proveer lo bueno a quien le suplica. Cierto que se escucha mucha queja y lamento: “a mí Dios no me escucha”, “por más que pido no me responde”…; pero Dios nos da lo que verdaderamente es bueno para cada uno en cada momento. Dios no nos da lo que nosotros juzgamos bueno y conveniente en cada momento, sino lo que Él tiene de bueno para nosotros.

Demos gracias con sinceridad y pidamos con humildad, confiando de verdad en nuestro Padre que quiere, para cada uno, lo bueno, lo mejor.

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