¿Qué podemos hacer los cristianos para prevenir el suicidio?

Las cifras existentes en la actualidad sobre las personas que deciden quitarse la vida en nuestro país son alarmantes; denotan que el suicidio es un problema social de grandes dimensiones. En el año 2022, se han quitado la vida 4097 personas; y en el año anterior, 4003 personas. Esto supone que, una media de 11 personas al día, pierden la vida por este motivo.


Para los cristianos el valor de la vida humana reside en que somos imagen y semejanza de Dios. Solo Él nos da la vida y solo Él nos la puede pedir; pero, qué ocurre en la mente de una persona que decide de motu proprio rendirse ante la existencia y perecer de manera tan traumática: “DEJAR DE SUFRIR”, no ven salida a su sufrimiento e, inexorablemente, el deseo de dejar de padecer, por el tema que le aflige, es tan intenso que atentan contra su vida.

¿Qué podemos hacer al respecto?: estar atentos ante compañeros de facultad o trabajo, vecinos, amigos, etc., que observemos se encuentran inmersos en los factores de riesgo que más abajo relato.
Acompañar a estas personas que manifiestan su sufrimiento, y, en su caso, derivarlas a los profesionales especializados en este ámbito: Trabajo Social, Psicología, Médicos, Psiquiatras, Educadores, Sacerdotes, etc. En el COF de Dos Hermanas, por ejemplo, acompañamos a personas con ideación suicida. No podemos quedarnos impasibles, y mirar para otro lado ante esta lamentable lacra social.
A continuación, voy a esbozar algunas cuestiones de interés, que nos darán alguna luz para vislumbrar a personas que pudieran estar atravesando alguna crisis y, por ende, tener ideación suicida.

IDEAS IRRACIONALES, SOCIALMENTE ACEPTADAS
– El suicidio no se puede prevenir: Muchas personas que se encuentran en riesgo suicida tienen sentimientos contradictorios en relación a la muerte. Algunas dudan hasta el último momento entre el querer vivir o poner fin a su sufrimiento, a su vida.
– Quien dice que se va a suicidar, no lo hace: Cuando una persona manifiesta su intención de quitarse la vida, no se debe considerar que está haciendo una llamada de atención, más bien es un grito de dolor, ante su desesperación.
– Hablar sobre el suicidio puede incrementar el riesgo de que se lleve a cabo una conducta suicida: Por el contrario, poder hablar abiertamente y con confianza sobre las ideas de suicidio puede resultar un método preventivo eficaz para evitar el intento de suicidio.
– El suicidio es una reacción normal en situaciones o ante experiencias negativas: El suicidio no es la mejor respuesta ante situaciones de estrés grave. Por el contrario, el suicidio es una reacción inadecuada y extrema. Todos tenemos que enfrentarnos a situaciones de frustración y a contrariedades en la vida, pero no todas las personas desarrollan pensamientos de suicidio.
– Las personas que hablan de suicidarse no lo hacen: La mayoría de las personas que ha intentado suicidarse o que lo ha realizado, lo comunicaron antes de realizarlo.

FACTORES DE RIESGO
Variable de riesgo. Edad. Infancia:
Violencia. Eventos traumáticos de especial consideración según la evidencia: maltrato, abusos, acoso escolar (bullying, ciberbullying).

Variable de riesgo. Edad. Adolescencia:
Nivel socioeconómico bajo, migración, migración infantil no acompañada, mujeres migrantes temporeras solas, paro. Violencia. Eventos traumáticos de especial consideración según la evidencia: maltrato, parentalidad disfuncional, abusos, divorcios, acoso escolar (bullying, ciberbullying). Impulsividad, personalidad antisocial, agresividad – Trastorno mental. Abuso de sustancias.

Variable de riesgo. Edad. Personas mayores:
Soledad: viudedad, vivir sin apoyo, tomar medicación. Diagnostico psiquiátrico: depresión. Diagnóstico somático: enfermedades invalidantes.

Variable de riesgo. Somática: Epilepsia. Accidente Cerebro Vascular y Lesión medular. Cáncer. SIDA. Afecciones crónicas: diabetes, enfermedad renal o hepática, dolor…

Variable de riesgo. Mental: Depresión. Alcoholismo y adicciones. Esquizofrenia. Trastorno Bipolar. Trastorno Límite de Personalidad.

Variable de riesgo. Factores sociales. Síntomas psiquiátricos: Ansiedad. Desesperanza. Impulsividad y agresividad.

Variable de riesgo. Factores sociales. Estado Civil: Soltería. Viudedad. Divorcio.

Variable de riesgo. Factores sociales Profesión Sanidad. Veterinaria. Farmacia. Química. Granjeros. Cuerpos policiales.

Variable de riesgo. Factores ambientales. Situación Laboral: Desempleo. Acoso laboral.

Variable de riesgo. Factores ambientales. Acontecimientos es- tresantes (especialmente en los últimos 3 meses): Dificultades económicas. Dificultades interpersonales. Pérdida de seres queridos. Cambios vitales importantes. Sentimiento de culpa y de desesperanza.

Variable de riesgo. Factores ambientales. Acceso a medios: Falta de control externo. Acceso a medicación. Acceso a armas de fuego.

Variable de riesgo. Otros: Tentativas previas. Historia familiar de suicidio. Violencia doméstica.

SEÑALES DE ALERTA

Hablar sobre:
– Querer morirse
– Sentir una gran culpa o vergüenza
– Ser una carga para los demás
– Comentarios negativos sobre sí mismo, sobre la vida, o sobre el futuro
– Comentarios sobre la muerte
– Despedidas verbales o notas de despedida.

Sentirse:
– Vacío/a, sin esperanza, atrapado o sin razón para vivir
– Extremadamente triste, ansioso, agitado o lleno de ira
– Con un dolor insoportable, ya sea emocional o físico
Cambiar comportamiento
– Hacer un plan o investigar formas de morir
– Alejarse de los amigos, despedidas excesivamente vehementes, regalar posesiones importantes o hacer un testamento

– Hacer cosas muy arriesgadas como conducir imprudentemente, consumir en exceso drogas, practicar sexo no seguro o manipular armas de fuego sin el suficiente cuidado.
– Mostrar cambios de humor extremos
– Comer o dormir demasiado o muy poco
– Consumir drogas o alcohol con más frecuencia
– Presentar calma y tranquilidad repentina tras un período de gran agitación
– Visitas inesperadas cuando no es lo normal
– Cerrar asuntos pendientes
– Descenso generalizado de las calificaciones escolares o en el rendimiento laboral
– Ausencias injustificadas
– Dar “like” en las redes sociales a contenidos tristes, de autolesiones y/o suicidio, uso de emoticonos que signifiquen “tristeza”
– Dejarse el teléfono en casa
– No mirar/cerrar redes sociales
– Participar en retos online con finalidad de autolesión y/o suicidio

FACTORES DE PROTECCIÓN

Constituyen aquellas características que hacen menos probable que una persona considere el suicidio.

Los siguientes hábitos y comportamientos generan salud a lo largo de la vida y se relacionan entre sí; contribuyen a prevenir y afrontar, en su caso, un proceso de enfermedad, convirtiéndose en parte activa de la recuperación del proyecto vital de la persona:

– Alimentación saludable
– Actividad física
– Sueño saludable
– Bienestar emocional
– Sexualidad responsable

– Uso positivo de las tecnologías de la Información y la Comunica- ción (TIC)

LA MISERICORDIA DE DIOS ANTE LA PERSONA QUE SE SUICIDA

El Catecismo de la Iglesia Católica, en la parte que nos ocupa, con respecto a la persona que se ha quitado la vida, dice:
“Trastornos psíquicos graves, la angustia, o el temor grave de la prueba, del sufrimiento o de la tortura, pueden disminuir la responsabilidad del suicida.
No se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte. Dios puede haberles facilitado por caminos que Él solo conoce la ocasión de un arrepentimiento salvador. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida”.
De nuevo, la Iglesia Madre, ora y vela por estas almas.

Dr. Antonio Jesús Yugueros García. Colaborador del COF de Dos Hermanas

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