Viernes de la 10º Semana (B)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,27-32):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído el mandamiento “no cometerás adulterio”. Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: “El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio.” Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.»

Comentario

Ya ha sido adúlttero

El Evangelio es exigente. ¿Qué otra cosa puede ser una propuesta radical de seguimiento al Amor infinito que se dejó matar en el madero por los pecados de la Humanidad? No conviene quedarse a media salida. A propósito de la lectura de Marcos de hoy, a muchos se les vendrá a la cabeza un anuncio en televisión de hace poco que es precisamente el reverso de lo que Jesús describe en el pasaje de hoy. La publicidad televisiva tiene el valor de ofrecernos un compendio del pensamiento y las aspiraciones de cada momento y de cada sociedad en píldoras de veinte segundos. “Imaginar no es infidelidad”, rezaba el eslogan y es el mejor resumen del mundo en que vivimos. Pero Jesús se pone serio y echa por tierra esa manera laxa de consentir, con pleno conocimiento, que la semilla del pecado eche raíces en el corazón. No importa que sean poco profundas, porque lo importante es que han empezado a arraigar y pronto crecerá. Por eso previene el Evangelio: «Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti». Drástico, ¿no? El refranero popular lo dice de otro modo igualmente eficaz: “Quien evita la tentación, evita el pecado”.

 

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