FAMILIAS RESILIENTES

 

Resiliencia es la capacidad para superar las dificultades y los reveses de la vida, sin quedarse atrapado en el sufrimiento y en el dolor y salir  fuerte y airoso de esta vivencia.” Enrique Rojas

Hay familias que tienen muchos problemas como la pobreza, la  droga, el alcohol,  embarazos precoces, delincuencia, desequilibrios psíquicos, afectivos, enfermedades físicas, muerte de seres queridos…

En la vida hay ejemplos de personas que a pesar de las dificultades por las que atraviesan, tienen una respuesta positiva, creativa, son capaces de superar  situaciones difíciles y duras. Son testimonios para otras familias.

Todos conocemos ejemplos  de cómo el ser humano puede ser feliz a pesar de las adversidades de la vida. Testimonios de familias que han sabido afrontar situaciones muy duras saltando por encima de ellas y teniendo capacidad de adaptación.

La felicidad no depende de la realidad que uno viva, sino de la interpretación de la realidad que uno hace.

Siempre se ha dicho que lo que nos hace crecer como personas son las derrotas bien asumidas y aceptadas. Las familias resilientes aceptan la adversidad y se adaptan a las circunstancias y si tenemos en cuenta la fe, entonces son capaces de “mover montañas”.  Afrontan las dificultades de forma constructiva y salen fortalecidas al saber enfrentarse a  la adversidad.  Se trata de encontrar un sentido al sufrimiento y a partir de aquí empieza la superación.

El psiquiatra Viktor Frankl decidió acompañar a su familia al campo de concentración de Auschwitz y allí descubrió que la grandeza del hombre radica en su interior.  En su magnífico libro “El hombre en busca de sentido”, lo expresó de una manera muy elocuente: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.”

Ejemplo de familias que son punto de referencia para otras  y nos enseñan que se puede vivir aún teniendo el viento en contra.

En la Sagrada Familia de Nazaret  hubo también miedo, destierro, falta de trabajo y de pan; hubo sufrimiento frecuente e indecible….

Pero a  pesar de estos problemas, la Familia de Nazaret guardaba un secreto, el gran secreto de su  felicidad,  el Amor;  éste los sostuvo y los mantuvo unidos a Dios Padre y entre sí.

Las “noches de las familias” (enfermedades, problemas con los hijos, crisis matrimoniales…) no deben ser ocasión de desesperarse sino de mirar al cielo y confiar en la ayuda de Dios como hizo la Familia de Nazaret cuando de noche huía por el desierto a Egipto (Mt 2,14)