Martes de la 8ª Semana (C)

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,28-31):

EN aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús:
«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
Jesús dijo:
«En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros».

Comentario

Te hemos seguido

Pedro pone voz a lo que pensamos. Es la conciencia de sus discípulos, por eso sobre su piedra se funda la Iglesia. Y nosotros corremos el riesgo de vernos a nosotros mismos del grupo de los elegidos: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Nosotros estamos en tu lista, Señor. ¿Y qué es entonces lo que esperamos? ¿Esa metáfora del ciento por uno? ¿En serio deseamos colmarnos de esa abundancia o de la vida eterna? Decía San Francisco de Sales, patrón de periodistas y escritores católicos: «Ama a los pobres y a la pobreza, porque, mediante este amor, llegarás a ser verdaderamente pobre, porque, como dice la Escritura, nosotros nos volvemos como las cosas que amamos. El amor hace iguales a los amantes». Y Santa Teresa de Calcuta nos advierte con razón: «Las riquezas, tanto las materiales como las espirituales, pueden ahogarnos si no las usamos bien. Porque ni siquiera Dios puede poner algo en un corazón que ya está lleno». Haz con tu alma lo mismo que haces con los bolsillos cada vez que pasas el control del aeropuerto: vacíala.

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