San Josafat (C)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17, 7-10):

En aquel tiempo, dijo el Señor: «Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: “En seguida, ven y ponte a la mesa” ¿No le diréis: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú” ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.”»

Comentario:

“Hemos hecho lo que teníamos que hacer”

Misión cumplida. Jesús quiere hacernos ver que, en la vida del cristiano, no tiene nada de extraordinario cumplir con lo que se le propone. Y, ¿qué es lo que se nos propone? San Pablo VI lo dejó dicho en su exhortación Evangelii Nuntiandi: la Iglesia existe para evangelizar. Esa es su misión. No de la institución como tal, no sólo de su jerarquía sino de todos los bautizados, que son enviados a proclamar la Buena Noticia hasta los confines del orbe. Esa es la misión exigente para la que se nos apremia. Y no caben reconocimientos ni palmaditas en la espalda por haber comparecido en las plazas y en el areópago contemporáneo a exponer lo que significa vivir conforme a Cristo, conscientes del amor del Padre en nuestras vidas. No esperemos recompensa por haber cumplido nuestra tarea, lo mismo que el soldado no aguarda medallas por haber cumplido con su deber. “Siervos inútiles somos, hemos hecho lo que teníamos que hacer”. ¡Ay, si nos lo grabáramos a fuego en la mente!

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