MÁRTIRES DE HOY

 

Ayer recibí un mensaje  de una religiosa muy querida felicitándome la Pascua de Resurrección que decía al final del texto: “Nuestras cruces tienen el mayor aval”.

 

Este aval es la sangre que derramó el Señor por nosotros.

 

 

Esta frase tan profunda me ha hecho reflexionar y me ha inspirado a escribir este nuevo post.

La pongo en relación con la intención misionera del Papa Francisco para que pidamos todos en este mes de abril:

 “Para que los cristianos perseguidos sientan la presencia reconfortante del Señor resucitado y la solidaridad de toda la Iglesia”

 

Recibimos, casi a diario, noticias de muchos hermanos en la fe que han sufrido y sufren persecuciones por ser fieles a Cristo y a la Iglesia. Son martirizados por vivir su Fe.

 

El papa Francisco denuncia también este silencio cómplice del mundo ante la matanza de cristianos.

 

Ellos, con su martirio, nos dan un ejemplo a nosotros de cómo viven su fe. No es algo añadido sino que forma parte de su identidad. Quieren, a pesar de todas las persecuciones que sufren, seguir siendo cristianos, llevar esta impronta hasta la heroicidad que es, en muchas situaciones, la entrega de la propia vida.

 

La palabra mártir viene del griego y significa “Testigo”, lo mismo que “martirio” significa “Testimonio”. Por lo tanto, los mártires son los testigos de la fe.

 

Esto me lleva a hacernos una pregunta: ¿Somos la mitad de valientes que ellos en nuestro trabajo, relaciones sociales,  familiares….cuando tenemos ocasión de defender aquello en lo que creemos?

 

Yo, sinceramente, siento con su ejemplo una llamada personal a la coherencia y al testimonio sin miedo. Hay situaciones que se nos presentan diariamente en las que tenemos que ser más valientes. Por ejemplo, a la hora de defender LA VIDA, la fidelidad en el matrimonio, la educación de nuestros hijos…..

 

Sabemos también que en algunas ocasiones, las consecuencias de ser coherentes son: ser excluidos de círculos de personas, ridiculizados, señalados….

 

Pero, a pesar de todo, no es nada en comparación con lo que sufren nuestros hermanos perseguidos.

 

«Veo la esperanza en la Iglesia de Pakistán, cuando vivo a diario con los cristianos de a pie que siguen adelante pese a todas las dificultades. La veo en la familia que huye de su casa por ser cristiana, en el joven asesinado por no querer convertirse en musulmán, en las madres que sacan adelante a sus familias enseñando a sus hijos el amor a Cristo, en los cristianos que al día siguiente de los atentados en nuestras iglesias volvían a llenar los templos sin miedo». Testimonio del padre Miguel Ángel Ruíz, amigo de la familia  y misionero salesiano en la Archidiócesis de Lahore (Pakistán)

 

Desde aquí apelo a que recemos por todos ellos para que se sientan fortalecidos por el resto de sus hermanos en la fe.