¿Qué puedo yo hacer por la unidad?

Hoy, 25 de enero, fiesta de la Conversión de San Pablo, termina la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. A lo mejor has participado en alguna celebración ecuménica rezando por la unidad, a lo mejor te has concienciado con el tema por alguna campaña… Pero la oración por la unidad debe ser cotidiana para un cristiano. Si Jesús rezó por ello antes de partir a la Casa del Padre, se trata de un tema principal, y una intención que nos dejó como testamento espiritual: “Para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea” (Jn 17,21).

La unidad es un don del Padre. Pero también puedes colaborar en construirla tú, comenzando por tu casa, por tu familia, por tu grupo de amigos, por tu parroquia, por tu hermandad…

Aquí puedes encontrar unas preces y una oración elaborada por las iglesias del Caribe con motivo de la Semana de Oración de la Unidad de los Cristianos 2018, que puedes retomar de forma cotidiana. Porque la unidad se pide y se construye cada día.

Oración
Señor, humildemente te pedimos que
por tu gracia las Iglesias puedan ser
en todo el mundo instrumentos de tu paz.
Que, a través de su acción conjunta
como embajadoras y agentes entre los pueblos divididos
de tu amor sanador y reconciliador,
pueda tu Nombre ser santificado y glorificado.
Amén.

Preces

Dios del Éxodo, que guiaste a tu pueblo a través de las aguas del mar
Rojo y lo redimiste, quédate con nosotros ahora y redímenos de toda
clase de esclavitud y de todo lo que oscurece la dignidad del ser humano.

Pon tu mano sobre nosotros, Señor, para que tengamos vida.

Dios de la abundancia, que en tu bondad provees a nuestras necesidades,
quédate con nosotros ahora y ayúdanos a vencer nuestro egoísmo
y nuestra codicia y danos el valor para ser agentes de justicia en el
mundo.

Pon tu mano sobre nosotros, Señor, para que tengamos vida.

Dios de amor, que nos has hecho a tu imagen y nos has redimido
en Cristo, quédate con nosotros ahora y danos la fuerza para amar a
nuestro prójimo y para acoger al extranjero.

Pon tu mano sobre nosotros, Señor, para que tengamos vida.

Dios de paz, que te mantienes fiel a tu alianza aunque nosotros nos
alejemos de ti y en Cristo nos reconcilias contigo, quédate con nosotros
ahora y pon en nosotros un nuevo espíritu y un nuevo corazón para que
podamos rechazar la violencia y ser en cambio siervos de tu paz.

Pon tu mano sobre nosotros, Señor, para que tengamos vida.

Dios de gloria, que eres todopoderoso y que en Cristo quisiste que tu
hogar fuera una familia humana y que en las aguas del bautismo nos
has adoptado como hijos, quédate con nosotros ahora y ayúdanos a
mantenernos fieles a nuestros compromisos familiares y a nuestras
responsabilidades comunitarias y fortalece los lazos de comunión con
nuestros hermanos y hermanas en Cristo.
Pon tu mano sobre nosotros, Señor, para que tengamos vida.

Dios uno y trino, que en Cristo nos has hecho uno contigo y con los
demás, quédate con nosotros ahora y por el poder y el consuelo del
Espíritu Santo líbranos del egocentrismo, la arrogancia y el miedo
que nos impiden caminar hacia la plena unidad visible de tu Iglesia.

Pon tu mano sobre nosotros, Señor, para que tengamos vida.

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