“Mi vocación profesional está enteramente al servicio de la Iglesia”

Agustín Martín Soto nació en Écija. Está casado. Licenciado en Bellas Artes, con la especialidad de conservación y restauración. 

“La persona de fe sabe que la providencia de Dios está actuando detrás de todo”, manifiesta Agustín Martín de Soto, conservador y restaurador adscrito a la Archidiócesis de Sevilla, quien ha tenido claro desde su juventud, que la forma de servir a Dios y a la Iglesia, sería mediante la intervención artística-profesional de sus bienes muebles.

“Poner nuestros valores, capacidades, conocimientos y experiencia al servicio de la Iglesia de Sevilla ha sido claramente mi vocación desde el comienzo, es allí donde me siento desarrollado”, asevera.

Devociones sencillas y grandes ilusiones

Menciona que su vida de fe se ve muy enriquecida con la devoción que personas de distintos pueblos y hermandades profesan a las imágenes que llevan a restaurar, algunos con sus pocos medios y recursos, pero con mucha ilusión. “Nos piden que conservemos hasta las astillas de madera que puedan desprenderse durante los trabajos de restauración, porque eso forma parte de su historia y devoción”.

“Soy un verdadero defensor de que la imagen no es un objeto en sí, lleva los valores intrínsecos de la devoción, lo que marca el uso y sentido de esa imagen, que se convierte en todo un mundo durante el proceso de restauración”, relata.

Agustín destaca de su servicio, las campañas de verano que ejecuta con los jóvenes estudiantes de arte, “jornadas que no se basan solo en el conocimiento y tecnicismo, sino también en el amor a la Iglesia y a su patrimonio, sean creyentes o no”.

Para él, cada trabajo de restauración conlleva a una “hermosa experiencia con los sacerdotes y la comunidad parroquial”, lo que enriquece directamente su forma de concebir la comunión de la Iglesia.

Dios es Amor

La fe creída y vivida en el seno familiar le ha permitido crecer y experimentar el amor de Dios con mucha naturalidad. No en vano, Agustín se esfuerza por ser consiente cada minuto de su vida de que “Dios es amor”, según 1 Juan 4, 8.

El vínculo parroquial ha sido una constante desde su infancia, ya que cursó estudios en un colegio católico, cuyos sacramentos y actividades se desarrollaban en el templo. “Ha sido una suerte y una experiencia que nunca olvidaré”, refiere.

Pertenece a la Hermandad del Cautivo en Écija y, desde el 2016, a la Hermandad del Amor, con sede en la misma localidad.

A lo largo de su vida espiritual, la figura de San José ha sido vital, porque “representa para mí no sólo un ejemplo, sino también un intercesor, que me ha ido marcando el camino hacia Dios”. Agustín y su mujer están a la espera de su primera hija, a la que pondrán por nombre Carmen. “Tengo la bendición de estar casado con una mujer que comparte la fe y los valores religiosos conmigo”.

 

 

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