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Nunca es tarde para emprender

En el siglo XXI las cosas han cambiado mucho. El trabajo estable, el que dura toda una vida, ha desaparecido en un mercado laboral imprevisible. Los jóvenes no consiguen un buen puesto hasta bien entrados los 30, y a los adultos se les despide con suma facilidad una vez superados los 50. Pero es que, además, los abuelos hacen de padres en el cuidado de sus nietos, y gastan lo que habían ahorrado ayudando a sus hijos, que a su vez trabajan sin parar para mantener a los suyos, que son nietos de los primeros.
Es, en pocas palabras, el lío en el que nos hemos metido. Como diría aquella niña, “la que ha liado el pollito”. En este tiempo alocado al que ya nos hemos malacostumbrado surgen los protagonistas de este simpático largometraje español, unos abuelos 2.0, empleando la jerga al uso. Estos señores respetables, ya con años a sus espaldas y mucho de picardía, deciden tomar cartas en el asunto para cambiar, si no el mundo, al menos su mundillo. ¿Y qué mejor idea que montar una guardería? Total, si no es más que cerrar el círculo.

Dirigida por el joven extremeño de Plasencia Santiago Requejo, estamos ante una cinta llena de vida y de realismo familiar. Es como contemplar aquellos cuadros costumbristas del s.XIX, solo que en movimiento. Con grandes dosis de humor, una trama llena de giros inesperados y un toque de dramatismo, el resultado es sumamente entretenido y tiene su moraleja. Solo por estos ingredientes, ya merece la pena ir a verla. En cuanto al elenco de actores, los hay de diferentes edades y épocas, pero a todos nos sonará alguno. Desde Carlos Iglesias, que habrá quienes lo recuerden por su papel en “Manos a la obra”; hasta Roberto Álvarez, el padre de “Ana y los 7”; pasando por Raúl Fernández de Pablo, de la serie “El internado”. Estas caras conocidas, y alguna más, conforman un casting atractivo que no solo no decepciona, sino que consigue meterte en la historia desde la primera escena.

Aunque es un filme dirigido a un público adulto, no por ello resulta inapropiado para ver en familia. Desde luego, no responde al estereotipo de película española, y considero que en este caso se trata de una afirmación positiva. Una buena elección para ver con los hijos mayores y que, a diferencia de otros títulos más llamativos dela actual cartelera, no deja un amargo sabor de boca al salir del cine. Más bien al contrario.
Guillermo De Lara

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