Aladdin

En 1992, Disney se estrenó una estupenda cinta de animación basada en el conocido cuento “Aladino y la lámpara maravillosa”. La trama de Aladdin, que así se tituló la película, se sitúa en el mítico reino árabe de Agrabah, con sus singulares habitantes y sus exóticos paisajes. Aladdin, el protagonista, es un espabilado joven, alegre, generoso y pobre, que sobrevive gracias a su ingenio y a los pequeños hurtos. A pesar de su baja consideración social, Aladdin sueña con casarse con la bella hija del sultán, la princesa Jasmine. La cosa se complicará cuando el malvado Jafar, visir del sultán, utilice a Aladdin para recuperar una lámpara mágica, en la que vive un genio capaz de conceder tres deseos a quien la posea. La cinta logró tres Globos de Oro y dos premios Oscar, superó los 500 millones de dólares de recaudación y se ganó el favor unánime de la crítica internacional.

Hace unos años, Disney descubrió un nuevo filón: convertir sus éxitos de animación en filmes de acción real. Lo hizo con El libro de la selva (2016), lo acaba de repetir con Aladdin e insistirá el próximo mes de julio con el estreno de El rey león. A este nuevo “Aladdin”, que reina en la taquilla mundial desde el pasado 24 de mayo, le dedicamos este espacio.

Cada vez que se estrena un remake surge la misma pregunta: ¿aporta alguna novedad? En este caso, los productores explican que se propusieron “hacer una versión lo más fresca posible, para ofrecer al público algo nuevo pero sin perder un ápice de lo que tanto les había gustado”. Con esta premisa, Guy Ritchie, el director, ha convertido la película es un auténtico espectáculo visual y musical, exageradamente colorista para atrapar mayormente las miradas infantiles.

El argumento es el mismo, pero los personajes se han modernizado y se otorga una especial relevancia al papel de la mujer. Jasmine (Naomi Scott) es una princesa con carácter y personalidad, encantadora y fuerte: una verdadera líder, que se complementa bien con Aladdin (Mena Massoud) pero al que supera en cualidades.

Will Smith compone un genio divertido, ocurrente y comprensivo, más interesado en la amistad con Aladdin y en el amor de Dalia (Nasim Pedrad), la doncella de Jasmine, que en demostrar sus poderes. Alan Menken ha remozado su propia banda sonora, a la que ha añadido la preciosa canción “Speechless”, muy bien interpretada por la propia Naomi Scott.

Pensando en los espectadores más pequeños, se agradece la nitidez de los mensajes, sin cesiones a la ambigüedad ni al relativismo ambiental: cultiva un corazón generoso, lucha por lo que quieres, busca el amor verdadero y preocúpate por los demás.

 

Juan Jesús de Cózar

 

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