Jurassic World: El reino caído

Suspense de calidad para jóvenes

Jurassic World: El reino caído es la quinta entrega de la exitosa saga Jurassic Park.. En esta ocasión dirige el español Juan Antonio Bayona, que con títulos como Lo imposible o El Orfanato se ha convertido en un maestro del suspense reconocido a nivel internacional. La película cuenta, por tanto, con una excelente carta de presentación.

Sin embargo, se han de tener en cuenta dos aspectos que condicionan el resultado final; primero, que se trata de una franquicia comercial, con todo lo que ello conlleva; y segundo, que se desarrolla bajo la atenta mirada del mismísimo Spielberg, que hace funciones de productor. Con estas premisas, es de suponer que Bayona no haya tenido tanto margen para mostrar su talento como en otras ocasiones. A pesar de ello, lo emplea bien y logra una buena cinta con su toque personal.

El filme se divide en dos partes. La primera se desarrolla en una isla y responde al patrón que marca la saga; es decir, algo falla y se desata el caos entre los dinosaurios con catastróficas consecuencias. La segunda parte es más de Bayona: en tierra firme, los dinosaurios campan a sus anchas. Es aquí donde Bayona imprime su marca, con escenas que ponen la piel de gallina y hacen saltar a espectador.

A pesar de sus virtudes, este Jurassic World tiene algunas carencias. Desde el punto de vista narrativo, la película resulta a veces previsible y poco creíble. Es cierto que la fotografía y la música son notables, y que las interpretaciones de Chris Pratt, Bryce Dallas Howard y compañía son también dignas de alabanza. Pero los personajes vienen sin personalidad de serie. Si comparamos esta entrega con la anterior, se emplean los mismos estereotipos: el chico alocado, la chica responsable, el operario cobarde y el malo malísimo que termina pagándolo.

A todo esto, se plantean de fondo temas de actualidad como la defensa de los animales o el papel de la mujer. Y otros como las exigencias éticas del ser humano en el desarrollo de la ciencia o la tentación de jugar a ser Dios.

En definitiva, un filme que da lo que promete: suspense de calidad. Dirigido a jóvenes, es una buena ocasión para ir al cine en familia o con amigos y pasar un buen rato. Bon appétit!

 

Guillermo de Lara

 

 

 

 

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