“Dios es quien llama, convoca, capacita y seduce”

Un torbellino de energía y entusiasmo entra en la vida de quien conoce a Karen. Con 31 años recién ha hecho tantas cosas en este tiempo que parece que sus días tienen más de 24 horas y sus años más de 365 días. Durante este verano que recién inicia, ella cogió su mochila y emprendió sola el Camino de Santiago, concretamente la ruta del Norte, que la llevó desde Villalba hasta Compostela. La primera peregrina que fue reabriendo a su paso los hostales del Camino cerrados por el estado de alarma. Su semana de discernimiento espiritual en medio del contacto con la naturaleza la narra a continuación. Escucha su testimonio completo aquí:


“La gracia de Dios nos basta”

El currículum de Karen Mendoza dice que nació en Venezuela y que es periodista y abogada. Siempre lleva un libro bajo el brazo y está formándose constantemente así que se puede hablar con ella de casi cualquier tema.

“Hacer presente la voz de Dios en cualquier rincón de la sociedad”

Conoció a Víctor, su marido, con apenas 16 años, y desde entonces han caminado de la mano prestando todos los servicios posibles en una parroquia: Pastoral Juvenil, administrativo, Infancia Misionera, asistencia en la Liturgia, Cáritas…

Pero lo que más ha marcado su vida de fe ha sido el Ministerio de Evangelización Shemá (que en hebreo significa “escucha”), un grupo de laicos que busca “hacer presente la voz de Dios en cualquier rincón de la sociedad”. Aunque surgió como un movimiento puramente evangelizador, “nos dimos cuenta que además de llevar la Palabra de Dios, podríamos llevar también un plato de comida, una manta o nuestra compañía”. Así, la fe se plasma en obras como visitar hospitales, residencias de ancianos, acoger a personas sin hogar, enseñar a niños en situación de vulnerabilidad o atender a los privados de libertad en centros penitenciarios. “El ministerio era muy amplio, todos hacíamos de todo, todo el tiempo”, apunta Karen y confiesa que “fueron años muy felices”.

Matrimonio al servicio de la comunidad

El compromiso de este matrimonio venezolano fue tal que decidieron consagrar su matrimonio hace siete años al servicio de la comunidad. “Nos mudamos a la casa parroquial y estuvimos viviendo allí ininterrumpidamente durante dos años, hasta que nos vinimos a España”. Esta opción de vida, asegura, “no es típica” y a veces tampoco es fácil: “como en cualquier vocación a veces dudas, pero con la gracia de Dios nos basta, siempre nos sostiene. Hasta el momento nos ha dado frutos”, comenta sonriente.

Una vez que llegó a Sevilla, hace ya dos años, Karen se integró perfectamente en la comunidad parroquial de San Juan Pablo II, en Montequinto, donde colabora con distintas Pastorales. En esta ciudad confiesa sentirse como en casa aunque no niega echar de menos su país, por cuya nación reza para que las circunstancias mejoren.

‘Piedad y Letras’

Karen Mendoza no puede terminar su testimonio sin recordar ese lema que le ha acompañado durante prácticamente toda su vida: ‘Piedad y Letras’. “Es de los sacerdotes escolapios –explica-, pero siempre me he sentido identificada porque encierra dos aspectos vitales para mí: la formación constante, porque Dios nos llama a ser profesionales excelentes y prestar nuestros dones a la comunidad; y la espiritualidad y el compromiso con Dios y la Iglesia”.

 

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