“La música católica no tiene por qué ser aburrida”

Rafael Gómez es profesor de Educación Física y Religión y Director del Coro Parroquial de Brenes. Su pasión es la docencia y promover encuentros de los jóvenes y adolescentes con Cristo a través de la música. 

 

Rafael es un joven sevillano que intenta llegar a otros jóvenes a través de la música. Estudiante de guitarra por el Conservatorio de Sevilla y profesor de Educación Física y Religión en el Colegio diocesano Ntra. Sra. de las Nieves, Rafael cree que hay que reivindicar una música cristiana con ritmos actuales, porque “parece que la música católica es aburrida pero no tiene por qué serlo”.

Así, insiste en la importancia de ésta para llegar a los niños y adolescentes, para implicarlos en la vida parroquial. “En la música cristiana hay que tener en cuenta a quién cantas y a partir de ahí es cuestión de hacerla atractiva a través de juegos, dinámicas y oraciones”, explica Rafael cuya experiencia siendo director del coro parroquial de la Purísima Concepción, de Brenes, le avala.

Y es que para este docente la adolescencia y la juventud es una etapa de la vida en la que “nos importa mucho lo que piensen de nosotros”, por eso, es esencial sentirnos arropados y apoyados por nuestro entorno. Por tanto, según Rafael, la Iglesia debe de responder a estas necesidades “promoviendo encuentros con Cristo a través de la música y enseñándole a los jóvenes que aquí son felices, que existen otros que sienten y piensan como ellos”, e insiste en que “hay que dar libertad a los niños y adolescentes para que digan lo que piensan y que se sientan libres y confiados. A partir de ahí podremos ir construyendo juntos, caminando a su lado y guiándolos en el itinerario de la fe”.

Además de su pasión por la música, Rafael dedica gran parte de su tiempo a la formación. Así, estudia Teología en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas: “creo que el conocimiento y la formación es fundamental para cualquier cristiano. Mediante la formación podemos enraizar nuestra fe, dotarla a de pilares sólidos e incluso científicos que es lo que más se valora en las sociedades occidentales actuales. También a nivel profesional me ofrece más posibilidades para desenvolverme con mis alumnos y darles nuevas respuestas que satisfagan su curiosidad”.

 

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