7 DE MAYO: VIRGEN DE LA SALUD

La salud, imprescindible en nuestras vidas, está siendo invocada implorantemente desde hace un año redoblando las preces ante la incertidumbre que este valle de lágrimas de la epidemia nos aflige. Pero no nos detengamos en la salud física pues más allá está la salud de nuestras almas, que es la que debemos salvar en nuestra invocación a la Virgen de la Salud.

Siendo una advocación mariana, no podemos olvidar que también lo es de cristos y en Sevilla capital hay once crucificados de la Salud junto a nueve Vírgenes de la Salud.

La Virgen de la Salud Coronada de la Hermandad de San Gonzalo es de las más conocidas y de las parroquias de nueva creación en el siglo XX en la zona de Las Avenidas se encuentra la Parroquia de Nuestra Señora de la Salud.

Es también la imagen que preside la Capilla del Convento de las Hermanas de la Cruz, pues Madre Angelita le rezaba estando en Santa Lucía.

Salus Infirmorum o Salud de los Enfermos es la Letanía lauretana con la que se invoca a la Madre de Dios como Salud de los enfermos. Se invoca su maternal protección para la salud corporal y la espiritual. Y en el caso de los crucificados, se le implora por la curación del cuerpo y del alma.

Se celebra el 25 de mayo en algunas localidades como Córdoba cuya feria lleva su nombre o el 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen María.

Tu que del triste mortal,
eres salud y esperanza,
de tu Hijo, Virgen alcanza
la curación de mi mal,
y si este bien Temporal
no conviene al alma mía,
dame paciencia, ¡oh María!,
hasta que llegue el momento
en que de males exento
goce la Eterna Alegría. Amén.

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